Historia

EL ORIGEN DEL MARIACHI

En la búsqueda de los orígenes de cualquier institución humana, cada elemento de su composición manifiesta un tiempo de desarrollo particular. En este caso, se debe tomar en cuenta la dinámica de gestación del grupo musical cordófono, los géneros que llegó a ejecutar (y a desechar) y su eventual conjunción con el nombre que a la postre le llegó a ser peculiar: mariachi.
Intentar precisar la fecha y el lugar del nacimiento de una institución popular es un falso problema. El documento más antiguo en turno no es prueba de que el lugar y la fecha que en él se mencionan constituyan el “entonces y el allí” del origen del mariachi. Las referencias escritas aluden a una situación posterior a la conformación y difusión del “hecho social”.

Como todas las grandes manifestaciones culturales, el mariachi es una tradición macroregional, cuya conformación no corresponde a las circunscripciones dictadas por los avatares políticos. Sin embargo, el surgimiento del mariachi se debe plantear, más que al nivel independiente y separado de muchas localidades, en el contexto de la interrelación macroregional.

 

EL MARIACHI. SÍMBOLO MUSICAL DE MÉXICO

Las escasas referencias escritas sobre el mariachi, anteriores a la década de 1920, constituyen una documentación ocasional, fragmentaria y dispersa. Se trata de testimonios de viajeros asombrados ante lo extraño, expedientes de litigios eclesiásticos, actas parroquiales, crónicas de fiestas, notas periodísticas, programas de ferias, compilaciones musicales de “aires nacionales” y regionales, diccionarios, censos, “recuerdos de juventud”, …quejas sobre los inconvenientes que provocaba el mariachi a los ojos de las élites y, por último, leyes que intentaban impedir su misma existencia.
Los datos historiográficos permiten plantear que la tradición del mariachi se conformó en un proceso prolongado en la región noroccidental de la Nueva España, mediante la combinación de dos principales troncos culturales –el mediterráneo y el aborigen–, aunque la mezcla característica también incluyó patrones rítmicos africanos llegados con los esclavos y, en menor grado, elementos asiáticos arribados por medio de la nao de China, de tal manera que se logró un entramado cultural genuinamente mestizo. Los músicos de la tradición mariachera son, en lo fundamental, ejecutantes de variaciones del complejo de arpa-violín-vihuela novohispano, vinculado con la música barroca; sus danzantes, de adaptaciones del zapateado asociado al fandango, y sus cantantes, de la copla peninsular.

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La perspectiva general que se puede deducir del material encontrado, en definitiva, es consistente: la región del mariachi tradicional se extiende, por la amplia franja costera del Océano Pacífico, desde la Alta California hispano-mexicana hasta Oaxaca y su período comprende desde el siglo XVIII hasta el inicio del siglo XXI, si bien en algunas subregiones desapareció a mediados del siglo XIX o a lo largo del XX. Durante el siglo XIX, en el occidente de México, se terminó de conformar un conjunto de variantes estilísticas del fandango popular –en lo referente a música, letras y baile–, a la que en ciertas zonas se le llegó a denominar mariachi. Esta macrotradición multiétnica (de criollos, mestizos, indígenas y afromestizos) consiste en una amplia secuencia progresiva de traducciones y adaptaciones –melódicas, rítmicas, sonoras, letrísticas y danzarias– sin “texto” original.
La primera descripción coreográfica de un baile –parecido al que en la actualidad consideramos como “jarabe tapatío”– se refiere a una fiesta de 1829 en el puerto de San Diego, en la Alta California mexicana. La documentación más antigua en que se hace referencia a la palabra mariachi corresponde a la parroquia de Santiago Ixcuintla; se trata de 128 actas, de los años 1832 hasta 1844, en que se asientan nacimientos, fallecimientos y matrimonios de personas nacidas o residentes en el rancho Mariachi. La famosa “carta de Rosamorada” de 1852, incluye el testimonio de que en la región costanera del actual Nayarit se denominaba a los fandangos –bailes populares al aire libre con borrachera– con el término “mariachis”. La primera vez que el grupo musical aparece vinculado con el término “mariache” se encuentra en un testimonio de 1859, referente al pueblo de Tlalchapa, en el estado de Guerrero. En una crónica periodística de 1874 sobre Coalcomán, Michoacán, se designa por primera vez como “mariachi” a la música que ejecutan los grupos cordófonos del occidente mexicano. En 1892, otra vez en Santiago Ixcuintla, se denomina “mariache” a la tarima –el tambor de pie– sobre la que se zapatean sones y jarabes.

No obstante, a pesar de ser extensa e intensamente disfrutado por el pueblo, durante el siglo XIX el mariachi era combatido por un cura en la costa tepiqueña, despreciado por la élite tapatía y prohibido por el gobierno de Michoacán. Pero, como los grupos hegemónicos requieren símbolos de raigambre popular, llegó el momento a principios del siglo XX, en que se presumiera al mariachi como una costumbre pintoresca.
La primera apropiación simbólica de esta macrotradición por parte de un poder regional tuvo lugar en 1907. En la fiesta más importante –de carácter político– que había tenido lugar durante el porfiriato, ofrecida en honor del Secretario de Estado norteamericano en Chapultepec, el estado de Jalisco envió una “Orquesta mariachi”, en calidad de “orquesta típica”. Para ello, se mezclaron músicos de varias tradiciones mariacheras y el grupo se amplió a ocho integrantes; por supuesto que se les vistió para la ocasión con traje de charro. Sin embargo, cuando el político estadounidense visitó Guadalajara, los tapatíos se cuidaron de exhibir cualquier manifestación folclórica, ya que se trataba de presentarse como una moderna ciudad de corte europeo, más aún con “aire francés”.

 

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Historia was last modified: agosto 17th, 2017 by Mariachi.Tequila